La hermosa mañana de invierno fue el escenario propicio para recibir a una visita tan inesperada como habitual en la zona.
En la costa de Claromecó se recortó una imagen amigable y singular. Un lobito de mar marrón paseó por la orilla ante la mirada del guardafaunas y algún que otro curioso que pasaba por allí.
El sol y el clima templado seguramente lo tentaron para que se diera una vuelta por la playa de Dunamar.

La curiosa cría no quiso dejar el lugar a pesar de la presencia de la gente que saludaba sus embestidas

FUENTE: La Voz del Pueblo