Río Quequén Salado

El Río Quequen Salado (o Mulpunleufú) divide en su cueca superior a los partidos de Tres Arroyos y Coronel Pringles y en su cuenca inferior a Tres Arroyos y Coronel Dorrego.
Nace en el Partido de Gonzalez Chavez. Tiene una extensión aproximada de 130 km
Es una zona en la cual hubo asentamientos indígenas. Un fortín que se estableció a la orilla del río del lado de Tres Arroyos para contener precisamente el avance de los indios.

Comenzando desde el norte encontramos el Molino de La Rosa, un emprendimiento industrial del siglo pasado, que aprovechaba la fuerza del agua para que corre entre barrancas de piedra para funcionar, y debe su nombre a una posta así llamada y que también existiera en ese lugar. A través de unos cables, que hoy se encuentran oxidados y una silla se les hacía llegar alimentos a los trabajadores del molino cuando el río crecía e impedía el paso por el bajo. En cuanto a la fauna se pueden encontrar por ejemplo carpinchos.

Más adelante y bajando desde las barrancas nuevamente a la orilla plana del curso de agua, encontramos las ruinas de un puente dinamitado en la revolución del ’55. También hay parte de un puente militar construido provisoriamente en esa época.

Descendiendo se llega al puente sobre la ruta 3.

Patos y gallaretas son las aves predominantes. También se pueden apreciar cisnes de cuello negro y gansos salvajes.

Luego del puente, el río se hace ancho, con algunos rápidos y cascadas.
Cascada Cifuentes
Continuando con el curso al sur, se encuentra la cascada Cifuentes, así se la denomina margen de Oriente, y Aldaya si se encuentra del lado de Tres Arroyos.

Es la cascada mas alta y ancha de la provincia de Buenos Aires, de entre cinco y siete metros según el caudal de agua . En la zona, entre las rocas loros y otras aves tienen sus nidos, el canto de los pájaros y el sonido del agua corriendo golpeando entre las piedras en su recorrido hacia el mar hacen del lugar un lugar maravilloso para descansar y disfrutar de la paz que nos ofrece.

Reta Playas de Reta (54)

 

La Usina y el puente viejo

La Usina, Río Quequén Salado
Hacia su cuso medio se encuentra el puente denominado “Puente Viejo” y “La Usina”.

 

Lo que se denomina puente viejo, en realidad es un puente que reeplazó al puente carretero contruido en el año 1912 y que siete años después una creciente termina con él.
La Usina es un complejo hidroeléctico construido en 1924, haciendo uso de una gran cascada. Se habia creado para abastecer de energía a una fábrica de cemento natural. Luego por un tiempo abastecía de energía las localidades Oriente y Copetonas mediante motores diesel. Con el cierre de la cementera deja de funcionar.

Paralelamente a la usina se encuentran los viejos pilares que sostenían un puente de metal ferroviario del ramal que unía Oriente con Copetonas.

Río Quequén Salado

Esta foto pertenece a Carlos Keller es del puente en el año 1930.

Si deseas ver mas fotos visitá

www.rioquequensalado.com.ar, una web amiga.

En la actualidad quedan las ruinas de las construcciones que componian la fábrica de cemento.

 

 La Cueva del Tigre

La Cueva del Tigre Río Quequén Salado

 

En el curso inferior del río se encuentra el paraje llamado “La Cueva Del Tigre”. En ese lugar se encuentra “El paso del Médano” que es un cruce natural utilizado en la época de la conquista del desierto (1860/1870)
En esta zona se encuentran distintos saltos y cuevas. En una de ellas se refugiaba un cuatrero llamado Felipe Pacheco apodado “El tigre del Quequén”, de ahí el nombre de “La Cueva del Tigre”. Este aprovechaba “El Paso del Médano” para asaltar a las carretas que por allí cruzaban.
Existen diferentes opiniones acerca de quien fue Felipe Pacheco

Quien fue Felipe Pacheco (La Naciòn, 22 de enero, 2005)

Felipe Pacheco, más conocido como “El Tigre del Quequén”, es el que da su nombre a las cuevas que se forman junto al mencionado paso: Cueva del Tigre. Pacheco, uno de los bandidos rurales mencionados por León Gieco en uno de sus temas, fue un gaucho que a mediados del siglo XIX merodeaba por estas zonas escapando de la Justicia por un crimen cometido en Lobería.
Luis Aldaz, conocido como “Gorra Colorada”, fue el comisario que dio con el escurridizo gaucho en un amanecer de 1875, muy cerca de donde hoy se emplaza Copetonas. El Tigre marchó preso -sólo se lo encontró culpable del crimen en Lobería, pese a los numerosos delitos que se le atribuían- y una vez cumplida la condena se radicó en Toay, La Pampa, donde murió en 1895.

El Tigre del Quequén (La Nación, 5 de diciembre de 1997)
La tierras de Oriente y Arual estaban hacia la mitad del XIX bajo los designios del cacique Calfucurá (abuelo de Ceferino Namuncurá), un araucano que emprendió un fuerte malón contra la localidad de Tres Arroyos. El río Quequén Salado, no muy lejos de donde está la estancia Arual, tuvo, además, un fortín que se emplazó en la orilla con anterioridad a la campaña roquista contra el indio del Sur.
La zona de Bahía Blanca y Carmen de Patagones fue vigilada por el general Rosas por 1833, pero el sector específico de Oriente no había sido del todo conquistado. Los encontronazos con el indio eran moneda corriente en el sur de Buenos Aires en aquella época.
Sin embargo, lo más llamativo de la zona son las andanzas del denominado Tigre del Quequén, un malevo pampeano que muchos emparientan con Robin Hood, de apellido Pacheco y querido por los habitantes de Oriente. Al parecer era muy buscado por la Justicia y policía de Buenos Aires y lo curioso es que aún hoy sigue suscitando rivalidad entre los habitantes de la cuenca del Quequén Salado y los del Quequén Grande (cuya desembocadura se halla en Necochea) quienes se disputan la ubicación exacta por donde habría actuado el Tigre del Quequén.

Por bandido Rural quien da nombre a una cueva (El Debate 3 de enero 2009)
Felipe Pascual Pacheco, alias ‘el tigre del Quequén’, un legendario gaucho matrero, de vida errante y facón a la cintura, supo refugiarse a fines del siglo XIX en una caverna a orillas del río Quequén Salado, que hoy es una atracción turística conocida como la “cueva del tigre”.En el partido bonaerense de Coronel Dorrego, el sitio está ubicado a 11 kilómetros del pueblo de Oriente, una localidad de la costa bonaerense -de 2.500 habitantes-, que se encuentra situada a 3 kilómetros del río Quequén Salado, a 60 kms. de Tres Arroyos y a 180 kilómetros de Bahía Blanca.
En ese sitio donde la naturaleza fue pródiga, bañada por las aguas del río Quequén Salado -límite natural entre los partidos de Tres Arroyos y Coronel Dorrego- rodeada de altos barrancos, con una impactante cascada (llamada ‘salto del Tigre’), se refugiaba el temible Pacheco, que para algunos historiadores era un bandido rural, y para otros una especie de ‘Robin Hood’ pampeano.
Felipe Pacheco es toda una leyenda en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, y mientras algunos historiadores aseguran que era un “gaucho pendenciero y malentendido”, otros lo describen como un “perseguido por la justicia”, que sólo desenvainaba su facón para defenderse de las provocaciones de otros gauchos que buscaban pleitos y fama.
‘El tigre del Quequén’, había nacido en 1828 en el barrio porteño de Palermo, pero cuando todavía era un niño fue abandonado por sus padres y criado por una mujer llamada Gregoria Rosa. Siendo muy joven, Felipe Pacheco hirió de gravedad a un conocido matón a sueldo de la época, por lo que poco después tuvo que huir tierra adentro. Según relatan crónicas de la época, “era temido por los gauchos e imbatible con el facón y el rebenque”.
El Apodo
Se lo conocía como ‘el Tigre del Quequén’, “por su astucia, fiereza y sorprendente habilidad para evadir a la policía”.
El indómito gaucho, también trabajó como peón de campo -fue un experto en el arte de domar caballos.
BIBLIOTECA PÚBLICA VICENTE P. CACURI DEL SINDICATO EMPLEADOS DE COMERCIO DE TRES ARROYOS

Quién fue Felipe Pacheco (La Voz del Pueblo 22 de febrero de 1987)
Precedido de triste celebridad, Felipe Pacheco, apodado “El Tigre del Quequén”, recaló en esta zona en 1860, después de abandonar los pagos que hoy forman los partidos de Balcarce, Lobería y Necochea, desde donde fue “corrido” por la policía por haberse constituído en el terror de las poblaciones rurales por sus andanzas delictivas. Cuando se presumía que se había trabado amistad con los indios pampas, que a la sazón dominaban en la región y refugiado en alguna toldería, la verdad era que se había apropincuado en una gruta en una de las márgenes del Quequén Salado, a la que posteriormente se la conoció por “La cueva del Tigre”. Allí fue capturado por su más tenaz perseguidor, el comisario Luis Aldaz, alias “Gorra Colorada”, que cerró así una larga serie de asesinatos y saqueos llevados a cabo por este temible morador de la comarca, quien luego de purgar sus delitos, terminó plácidamente su existencia en un rancho de Toay, La Pampa .

En la Cueva del Tigre también hay una cascada pequeña que desemboca en un lugar al que lo llaman “La Olla.”

Es un lugar para no dejar de visitar. Un sitio con saltos y cascadas y vistas maravillosas.

Una gran cantidad de aves habitan el lugar. Muchas realizan sus nidos en las barrancas

El Quequén continúa su descenso hacia el mar. A la desembocadura en el mar se conoce como “La Boca”, es un lugar ideal para la pesca de lenguado, pejerrey lisa y corvina. En el mes de junio del 2007 se sembraron 450 pejerreyes en dos tramos del río, tarea que llevó a cabo la Secretaría de Turismo.

En marzo del 2008, la Dirección de Turismo de la comuna tresarroyense, junto a la delegación municipal de Copetonas, está construyendo un parador en la vera izquierda del río Quequén Salado. La edificación, realizada en madera, constituye una iniciativa para el distrito que encuentra en el cauce de agua una veta turística de importancia.

El delegado municipal de Copetonas, Jorge Fuertes, explicó la idea: “Este parador es una iniciativa conjunta y se está llevando a cabo con personal local, el proyecto consiste en tener un espacio donde ofrecer a turistas y principalmente a la gente del lugar, un servicio de cantina”.

El Quequén Salado imperdible de principio a fin, un lugar que no se puede dejar de visitar.

mapa